Pequeños pedazos de almas

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Nacer, crecer, sentir y sobretodo, vivir


Sístole. Diástole. Sístole.

         Levantarme bruscamente de la silla, abrir la puerta salvajemente sin molestarme en cerrarla y sin importarme la reacción de la gente; salir a la calle.

Diástole. Sístole. Diástole.

         Abrir los brazos y notar el frío, los 3ºC de temperatura en esta noche de enero. Sentir cómo se me pone la piel de gallina bajo mi camiseta preferida, esa tuya que tanto me gusta robarte. Gritar, llorar, reír como una loca por la emoción que me causan tus palabras.

 

Sentirme viva, sentir que vuelo sin necesidad de alas.

 

            Me debería ir acostumbrando a la belleza de tus palabras, pero después de estos tantos muchos meses, más de cinco y ambos lo sabemos, sigo sin acostumbrarme. Sigo sintiendo la misma sensación; aceleramiento del ritmo cardíaco, piel de gallina, mariposas en el estómago, rubor en mis mejillas...

Sístole. Diástole. Sístole.

        Sólo necesitas una mirada, o dos simples palabras para causar esa sensación.

Diástole. Sístole. Diástole.

        Por favor, nunca dejes de mirarme así...

Sístole. Diástole. Sístole.

        … nunca dejes de decir que me amas, nunca dejes de hacerlo. Pues yo te amaré y te lo diré por el resto de mis días, porque si no me muero.

Diástole. Sístole. Diástole.

...

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